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La disputa por nombres de quesos tensa la relación comercial México-Estados Unidos

La denominación de origen y el uso de nombres genéricos para quesos se han convertido en un punto de fricción en las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos.

Redacción Crónica Diaria
Foto: xataka.com.mx

La disputa por los nombres de diversos tipos de quesos se ha consolidado como un obstáculo significativo en las recientes mesas de diálogo comercial entre México y Estados Unidos. Lo que inicialmente parecía una discusión técnica sobre propiedad intelectual y denominaciones de origen, ha escalado hasta convertirse en un factor que condiciona el acceso de productos lácteos a ambos mercados, afectando a productores locales que buscan comercializar sus mercancías bajo nomenclaturas tradicionales.

El conflicto radica en la intención de las autoridades estadounidenses de restringir el uso de nombres que consideran genéricos pero que tienen una fuerte tradición en la industria quesera mexicana. Para los productores nacionales, la imposibilidad de utilizar etiquetas como 'feta', 'parmesano' o 'manchego' representa una desventaja competitiva directa, al obligar a un cambio de marca que podría confundir al consumidor y reducir las ventas en el mercado de exportación hacia el país vecino.

Desde la Secretaría de Economía, el equipo negociador ha subrayado que la defensa de estos nombres es una prioridad para proteger la producción artesanal y la competitividad de las empresas mexicanas. Se ha propuesto establecer mecanismos de reconocimiento mutuo que permitan a los productores mantener sus etiquetas actuales, bajo el argumento de que el consumidor identifica el origen geográfico del producto más allá de su nombre genérico.

Por su parte, las asociaciones de productores lácteos en Estados Unidos mantienen una postura firme respecto a la protección de sus propias denominaciones, argumentando que el uso de estas etiquetas por parte de terceros constituye una competencia desleal. Esta divergencia ha llevado a que el tema sea incluido en las agendas de revisión del tratado comercial vigente, donde se busca alcanzar un consenso que evite la imposición de barreras arancelarias o restricciones técnicas adicionales para los exportadores.

En los próximos meses, las mesas de trabajo entre ambos gobiernos deberán encontrar un punto medio que satisfaga las demandas de propiedad intelectual sin descuidar el flujo comercial bilateral. La resolución de este conflicto no solo determinará la etiqueta final de miles de toneladas de producto, sino que también sentará un precedente sobre cómo se resolverán futuras controversias en el marco de la integración económica regional.

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